Entrenar a un equipo pequeño es complejo pero el trabajo debe ser el mismo cuando las ideas están claras. Lo primero es elegir cómo quieres jugar, lo segundo, entrenamientos de calidad para que los jugadores asimilen conceptos y lo más importante, no caer en la rutina, no buscar la perfección sino la evolución. Un equipo empieza jugando con un 4-1-2-1-2 que repliega en 4-4-2 y que defiende cerca de porteria con el objetivo de buscar contragolpes fijando a tus delanteros con los dos centrales del otro equipo. Si la cosa da resultados no vale con seguir y “no tocar lo que funciona”. Es momento de empezar a introducir otros principios de juego, el objetivo del entrenamiento cambia y el jugador está obligado a ejercitar la mente porque ya no vale con aplicar el automatismo mecanizado en sesiones anteriores desde pretemporada.

Si los jugadores se sienten comodos, si los resultados son óptimos, no hay que cambiar el sistema pero el mismo 4-1-2-1-2 ya no es de contragolpe sino de pressing ofensivo. Interior presionando al lateral, mediapunta cerrando salida con mediocentro de apoyo, tu pivote defensivo atento a las coberturas y tu lateral marcando al extremo mientras los dos centrales y el otro carrilero defienden en línea de tres manteniendo superioridad con el o los puntas del otro equipo. Robas 30 metros antes, pase y finalización, el trabajo está hecho. Aun así, en un equipo no “made in Barça”, esto es inaguantable más de veinte minutos. Presión asfixiante más finalización rápida supone mucho tiempo sin balón y mucho desgaste físico. Afortunadamente tú entrenas el modelo, la evolución es constante y con marcador a favor el equipo ya domina otros registros, sabe retrasar las líneas, replegar en 4-4-2 y buscar contragolpes con los dos delanteros fijando a los dos centrales.

Aprovechando que los periódicos deportivos de mayor tirada hablan sobre las aficiones de los equipos, las declaraciones de los jugadores, el pasado reciente y otras cosas de muy poco interés vamos a hablar de lo que se podrá o no ver en el partido. Esta vez no habrá previa, simplemente ideas o problemas-soluciones que los entrenadores tendrán que resolver y es que las decisiones de dos de los mejores (Mourinho y Guardiola) serán más decisivas que nunca.

La banda galáctica

El Barça junta en muy pocos metros a Dani Alves, Xavi y Messi. Un carrilero box to box, un organizador con un guante en el pie y el mejor jugador del mundo. El argentino busca la diagonal con y sin balón, encuentra espacios entre líneas y atrae la atención de los defensas rivales. El espacio que deja vacio es para Alves que llega, busca centro al área o triangulaciones en los alrededores. En esa misma zona el Madrid tiene a Marcelo y Cristiano Ronaldo, a veces también Di María para buscar superioridades. Ambos cuadros cuentan con laterales largos y extremos diferenciales, el debate en la cabeza está claro. Doy libertad a mi lateral, busca 2×1 contra el carrilero del otro equipo y así obligo al jugador estrella a bajar y correr la banda desgastándose o fijo más las posiciones para que no aprovechen el espacio vacio en contra pero por otro lado corro el riesgo de que el extremo no necesite mucho despliegue defensivo y tenga metros y físico para encarar. En el caso del Barça apuesto por Messi en punta, Pedro en la banda de Alves, el lateral con libertad y un buen sistema de coberturas detrás con Busquets y Puyol atentos. Si hay perdida, Pedro también repliega y por supuesto pressing ofensivo que de ser superado acaba en falta táctica. Más interesante resultará la propuesta de Mou. ¿Se atreverá a que Marcelo haga de Marcelo o será más un laterál al uso? Ronaldo participa más que Messi, es diferencial pero también acumula más perdidas por partido. El 2×1 a Alves del Madrid puede ser letal… pero para los dos. Perderla con Marcelo fuera de sitio y Cristiano anclado por izquierda es un riesgo. Otra opción es iniciar con Di María por izquierda, Cristiano más descolgado buscando el dos por dos a Puyol y Piqué con el Pipita de 9. Con el argentino de extremo, Alves buscará área contraria y Di María hará de lateral doble pero a cambio, acumulas jugadores atrás y en caso de robar (y hay jugadores para ello: Khedira, Alonso, Carvahlo, Marcelo, Pepe…), si consigues una transición rápida y el balón llega a Ronaldo, el peligro está servido.

Messi entre líneas

El 4-3-3 del Barça muchas veces es un 4-1-2-1-2 con dos delanteros muy abiertos (Villa y Pedro) y Messi de enganche con libertad total. Contra equipos que no cierran adecuadamente los pasillos centrales, es demoledor. El Madrid tiene un buen doble pivote en fase defensiva con Khedira y Alonso pero Ozil en la mediapunta no obstaculiza demasiado la salida de balón. Si Messi se cuelga entre líneas, el Barça tiene superioridad ya que el alemán presumiblemente cerrará línea de pase con Busquets y Khedira y Alonso tienen que frenar a Iniesta y Xavi. Nadie bate líneas mejor que ellos, si consiguen recibir, recibirá Messi. Ahí el Madrid puede estar perdido.

Una solución que se viene hablando es la del Madrid en 4-3-3 con la entrada de Lass. El punta cierra línea de pase con el mediocentro defensivo, Lass y Khedira se orientan en fase defensiva contra Xavi e Iniesta y Alonso ocupa ese espacio atento a coberturas por si hay desborde pero sobre todo con vigilancia hacia el jugador que queda entre líneas que será Messi. Esto equivale a renunciar a Ozil, que puede ser clave en la transición defensa ataque por su precisión en los pases. No me gusta la sobre protección táctica y el incluir a jugadores no habituales para frenar el juego del rival. El mejor planteamiento es aquel en el que colectivamente superas al rival pero incluyendo a tus mejores jugadores y sin perder tu personalidad.

Transición ataque-defensa del Barcelona

El Barcelona no suele temer a los equipos rivales y son muchas las ocasiones en las que dejan a sus dos centrales contra los delanteros del equipo rival. Normalmente con Busquets o Mascherano cerrando por delante. Hoy dejar a Higuain y a Ronaldo sin que estén en inferioridad puede ser un suicidio. Apuesto por Guardiola dando libertad a Alves, buscando superioridad en banda, cayendo Puyol a zona de coberturas y retrasando unos metros al pivote defensivo. Descuelgas a Alves y en transición mantienes una provisional línea de cuatro con Puyol, Busquets/Mascherano, Piqué y Abidal. Que importante sería Yaya Toure tanto para frenar la transición rival apoyándose en su zancada y frenando la jugada como metiéndose en esa línea de defensas que ya conoció en la final de Copa o semifinales de Champions.

La salida por izquierda del Barcelona supongo que no será lateral-extremo sino que se volcará por banda derecha para finalizar por allí con Villa. Abidal guardará la ropa para que siempre pueda haber una superioridad (3×2) en defensa e Iniesta será el encargado de encontrar su territorio en el centro del campo para surtir balones al guaje.

Presión del Real Madrid en el centro del campo

El Barcelona partirá con su habitual trivote (yo no descarto a Iniesta de extremo y Keita o Mascherano en el once). Si el Madrid sale con 4-2-3-1, Ozil hará un marcaje hombre-zona (marcando al hombre siempre que éste juegue dentro de la zona que debe ocupar el alemán) a Busquets. A partir de ahí, no se descartan novedades como Marcelo cerrando pase con el extremo y Di María metiéndose hacia dentro para si el Barcelona sale por Alves, un delantero inicia presión, Di María y un mediocentro tapan a Xavi (2×1) con Khedira atento a coberturas. Mourinho sabe que el mejor Barça finaliza raso y por dentro, Alves hace mucho daño pero pocas veces las jugadas de centro-remate del Barcelona acaban en gol. Es posible que Mou cierre por dentro y deje los costados libres para iniciar basculación muy cerca de portería, asumiendo ese riesgo pero confiando en el poder aéreo de Ramos, Pepe, Carvahlo o Khedira. Si el partido va por ahí, impresicindible la entrada de Keita y jugar con Iniesta de extremo. En los costados, atraemos jugadores del rival y si se hacen fuerte en el área pequeña yo domino la segunda jugada y el rechace (Keita).

Apuntes metodológicos II

Publicado: 18 noviembre, 2010 en Uncategorized

Estamos en un mundo de costumbres y que es mucho más empírico que racionalista. No es que a la gente le de miedo inventar, que también, es que ni siquiera saben mirar más allá de lo que ven. La gente se dedica a copiar, a imitar lo que funciona, pocas veces tratan de hacer alguna modificación personal pero todo parte de lo que alguna vez les funcionó o lo que funcionó con otros. Si el Barça es referencia con 4-3-3 y juego de toque, se imita. Si gana Grecia, vuelve el Catenaccio. Dice, y no sin razón, Casillas que “el fútbol es moda”. Así es y así seguirá siendo. Muchos hacen lo que pocos inventan. Hubo un día donde primaba el fútbol físico alemán, llegó el fútbol total de Holanda, el método de Sacchi…

Todas estas cosas tienen una gran consecuencia que es la creación de mitos inquebrantables (se recomienda el libro “Mourinho ¿por qué tantas victorias?” donde se intentan quebrar muchos de estos). Son demasiados los entrenadores que planifican según lo establecido, que no se paran a pensar en el por qué de las cosas, que no razona, actúa y que su metodología nace en libros que otros escribieron. Para muchos, las cosas están establecidas: pretemporadas de alto contenido físico, parón de navidades para hacer un segundo ciclo físico específico, circuitos técnico físicos (oh, gran invento aquel que pensó que era mejor trabajar elementos físicos con un balón por medio). Esto último es otra gran mentira porque el balón simplemente es una forma de engañar al jugador y aun hay periodistas que dicen “toda la pretemporada del entrenador de tal equipo está siendo con balón de por medio”. Otra de las cosas que más chirrían es el trabajo táctico en algunos equipos. Infinitos entrenadores colocan a once posibles titulares en sus posiciones y les hacen bascular y bascular y bascular. No existe transición, no hay situación real, el trabajo es nulo, aburrido y la intensidad neurológica es cero.

 Sigamos repasando las verdades absolutas del fútbol. Intensidad, volumen, forma física o partidos como local y visitante. Desde hace muchos años entendemos el término intensidad como una cuestión física. El jugador que no se para, el que corre mucho durante un espacio de tiempo, ese es un jugador con “intensidad”. No importa cómo corra, importa cuánto corra. Cantidad antes que calidad. Pero, ¿podemos hablar en el fútbol en términos físicos? En un partido, no hay nada que se repita más veces que tomar decisiones. Durante 90 minutos el cerebro trabaja a toda velocidad decidiendo que hacer. “Salgo y anticipo o cierro y busco coberturas”, “pase largo o pase corto”, “regate o disparo”, “basculo o quedo fijo buscando el contragolpe”. Así durante todo un partido. Si en un partido usamos más el cerebro que las piernas, ¿no será más imprescindible “entrenar” el cerebro?

Por lo comentado anteriormente es preciso criticar a un gran porcentaje de entrenadores que plantean ejercicios en sus sesiones donde la INTENSIDAD CEREBRAL sea cero. Si yo hago un ejercicio en el que mis jugadores tienen que hacer el ancho del campo al 70% y el largo del campo al 90-100, muchos dirán que la intensidad del ejercicio es brutal, yo contestaría que no. Si tú mandas a un jugador a hacer sprints X metros y progresión Y metros, el jugador lo hará sin pensar y por tanto no trabajará la toma de decisiones. Entonces, ¿qué importancia tiene estar preparado para correr durante noventa minutos si luego no vas a saber si “salir y anticipar o cerrar y buscar coberturas”? Puedes estar durante 90 minutos tomando decisiones erróneas y por supuesto, de forma individual porque no existe “equipo” cuando disparas a puerta, haces pases por parejas, carrera continua o ejercicios físicos. No existe interacción, son entrenamientos individuales con varios jugadores. Y cuidado, parecido problema cuando se trabaja la “táctica” como once jugadores que basculan a una intensidad física del 30% y una intensidad mental inferior al 10% porque el jugador simplemente tiene que obedecer las órdenes del entrenador (“lateral, si el balón va por la otra banda cierras, si va por la tuya, sales”).

Repasado esto, ¿tiene sentido ordenar los ciclos semanales (ya no hablo de los macro ciclos porque me parece algo del siglo pasado) según la carga física? Porque esto sí que está totalmente establecido en el 99% de los entrenadores. Entrenamiento del Lunes, poca intensidad física porque se jugó hace pocas horas, miércoles, día intermedio, mucha intensidad y el entrenamiento previo al partido nula intensidad física para que lleguen “frescos” al partido. Todo esto no tiene valor así sin más, porque pensamos que la intensidad cerebral es mucho más importante que la intensidad física y “pensar” cansa y no es lo mismo el rendimiento de un estudiante cuando lleva 10 minutos trabajando que cuando lleva cuatro horas por lo tanto, lo lógico es que los jugadores lleguen mentalmente “frescos” a los partidos. Así pues, la sesión pre partido debe tener una intensidad cerebral menor a la sesión del miércoles y la sesión del lunes también porque el alumno ha estado hace muy poco tiempo (partido previo al entrenamiento) tomando decisiones cada segundo durante 90 minutos.

La intensidad cerebral de un ejercicio está evidentemente influenciada por cuántas y qué decisiones tiene que tomar cada jugador. Si estamos realizando un ejercicio de pressing ofensivo con 3 delanteros más tres mediocentros contra cuatro defensas, un doble pivote y tres media puntas, el equipo que presiona trabaja a grandes niveles de intensidad física cerebral ya que tiene que recuperar el balón en inferioridad y para eso tiene que tomar decisiones adecuadas. Es importante, en este punto, que los entrenadores sepan que cuanto más rígido es su modelo de juego, más estás cortando la naturaleza del jugador y menos decisiones tienen que tomar por lo que la intensidad cerebral disminuye y así, la capacidad de concentración. Eso y el riesgo a no saber actuar en situaciones fuera de guión. Por eso, no creemos en la táctica de pizarra ni en el ejercicio táctico que tan famoso se hizo (11 jugadores que basculan de un lado a otro) sino en las sesiones en las que trabajamos situaciones reales del juego, proponemos un problema que los jugadores tienen que resolver.

Comentario sobre LOS ENTRENADORES

Publicado: 18 noviembre, 2010 en Uncategorized

 

La llegada de Mourinho a España y la fulgurante carrera de Guardiola desde que entrena al Barcelona ha conseguido revalorizar la figura del entrenador, alguien muy infravalorado por muchos y siempre expuesto a los resultados de sus equipos como si hubiera una llave mágica que abriese la puerta del éxito estés donde estés y estés con quien estés.

La personalidad de un entrenador es interesante en cuanto a que es y debe ser un líder, alguien que apoye a sus jugadores, les respete y les enseñe, les haga mejores y les motive día a día, pero mucho más interesante es la metodología de cada entrenador.

En el fútbol de élite estamos acostumbrados a entrenamientos de muy poca calidad, equipos sin personalidad porque las sesiones tienen un porcentaje mínimo de situaciones reales. A pesar de que hay un evidente aire fresco, son muchos los que siguen llevando a sus jugadores a la playa durante la pretemporada o los que dicen que el miércoles es el día de “carga” como si el fútbol fuera una cuestión puramente física.

El fútbol está lleno de grandes mentiras y por tanto, de grandes mentirosos. Es lamentable la mala planificación de los entrenadores, los hay que creen en los picos de forma voluntarios, otros piensan que la pretemporada es para aumentar el apartado físico…seguramente muchos de vosotros creéis en esas cosas y no os culpo ¡es lo que nos han enseñado siempre!

Apuntes metodológicos I

Publicado: 15 noviembre, 2010 en Uncategorized

Empiezo sin disculparme por la falta de artículos en la primera mitad del mes ya que esta es una bitácora personal sin ánimo de lucro, pero hoy vengo dispuesto a dejar volar la pluma y expresar unas pocas ideas que no suelo leer en otros lugares.

A) Perfección alcanzada, empezar de nuevo

Los que me conocen ya saben mi forma de pensar, sería aburrido volver a introducirnos en ese tema. Modelo de juego, sesiones con contenido cien por cien (pasa el tiempo y cada vez el nivel de radicalismo “efectivo” aumenta) táctico con el objetivo de entrenar y perfeccionar los principios generales de nuestro juego. Antes de hablar sobre la cima (esa perfección que no es tal y la forma de actuar cuando se llega a ella), también intentaré desmitificar “el” sistema de juego. Un equipo puede jugar un 4-4-2 y un 4-1-2-1-2 unos días, otros un 4-3-3 pero, bien entrenado, será el mismo equipo. Es más, ¡en un mismo partido, en un mismo momento, dependiendo de la situación del juego, puedes jugar con 4-4-2 y 4-1-2-1-2 a la vez! No entiendo la obsesión por las líneas de cuatro perfectas y cada vez me gusta más el desorden organizado. Un equipo atado a un sistema se vuelve rígido, renuncia a las permutas y corta la naturaleza de los jugadores. Los equipos deben tener unos principios de juego bien trazados y que sean flexibles para que estos se puedan aplicar en distintos contextos para beneficio del conjunto. El objetivo es saber resolver las situaciones que se dan en cada partido, siempre diferentes, siempre momentaneas, muchas nacidas de transiciones vertiginosas. De ahí la importancia del “entrenamiento guiado” y de los mecanismos “no mecanicos”. El jugador debe haber entrenado dentro de un contexto y no atado a un sistema de “ABC” ya que cuando la situación del juego varíe del plan establecido, el conjunto no sabrá cómo actuar y dependerá de la individualidad.

Asumido esto, hay más. Lo que viene ahora es opinión personal, modo de pensar y experiencia propia. Como entrenador, reniego de la rutina, me gusta trabajar unos principios de juego mediante distintos ejercicios. La repetición obsesiva puede ser útil en otras metodologías donde el componente táctico tiene un porcentaje establecido que convive con la “técnica” o la preparación física como entes distintos. Entonces, trabajas el dichoso ABC del sistema de juego y cuanto más trabajas más asimilas controlando el nivel de rutina ya que cuando el objetivo de los ejercicios es la mejora técnica o la mejora física la cantidad de variables es infinita. Otra cosa es cuando supeditas todo al modelo de juego. Pretemporada para entrenar unos principios establecidos y temporada para perfeccionar y adaptar esos principios de juego al partido por jugar. Imaginamos el caso de un equipo que juega con un 4-1-2-1-2, los delanteros cierran la salida por dentro y cuando reciben laterales, el interior y el mediapunta (que inicialmente cierra al mediocentro cercano al balón) buscan un 2×1 defensivo para robar e iniciar transición rápida en 2×2 delanteros contra centrales. Los delanteros tienen claro que deben asimilar conceptos tales como a) cerrar salida por el centro cuando reciban centrales, b) tapar línea de pase lateral-central cuando el lateral esté en posesión, c) ocupar el espacio del lateral cuando éste salga de su zona, d) cuando mi equipo sale con balón jugado, romper a la espalda del lateral o iniciar movimiento de apoyo para que el otro delantero rompa a la espalda de los centrales, etc., etc. El mediapunta sabe que tiene que cerrar salida lateral-mediocentro cercano hasta que el lateral sale de sitio (ahí empieza la presión asfixiante interior-extremo vs. lateral), replegar en 4-4-2 (doble pivote) si lateral rival consigue el pase adecuado al extremo o caer a banda cuando salimos por laterales o buscar entre líneas cuando salimos por zona de centrales o buscar segunda jugada en juego directo…

La función del entrenamiento no es otra que crear ejercicios en los que los jugadores tengan que practicar esas acciones de forma específica y de forma global y siempre en situación real para que sea el propio jugador el que entrene su toma de decisiones (esa que no existe para los entrenadores que viven del sistema por encima de todo o de aquellos obsesos de los disparos a puerta, la carrera continua y los circuitos físicos, cuando todos sabemos que no hay nada que se repita más en un partido que el tomar decisiones ¡cada segundo!).

El rival siempre es importante porque hay que conocer al enemigo para saber cómo, dónde y cuándo hay que defenderse más y mejor y cómo, dónde y cuándo hay que atacar donde más duela (siempre va a ser más fácil atacar por superioridad en contragolpes a una defensa de tres que a una defensa de cinco). Importante en la planificación para saber que principios vamos a trabajar en mayor profundidad durante el ciclo semanal.

Cuantos más errores, cuantos menos principios se dominen, cuantos más queden por dominar, mejor se puede trabajar. Cuando todo se domina, cuando ya no existan situaciones reales que entrenar sin caer en la rutina, cuando la victoria deja de ser un reto por la facilidad… entonces toca cambiar. Da igual los resultados, no importa que el esquema funcione. Es momento de dar un giro, de hacer trabajar la capacidad mental, hay que asimilar cosas nuevas. No hablamos de cambiar el modelo de juego, no hay que empezar de cero, hay que trabajar nuestros principios de juego en un nuevo contexto, a lo mejor, el 4-1-2-1-2, configurando de forma distinta la delantera, pasa a ser un 4-3-3. Momento para entrenar el ataque por banda, contragolpe por los costados y presión más adelantada, por ejemplo. Nuevos ejercicios, se acaba la rutina, sigue la intensidad física, se aumenta la intensidad cerebral y el conjunto crece como equipo, domina nuevos registros y pasa a ser más completo.

Un guiño a Guardiola

Publicado: 21 octubre, 2010 en Guardiola

El trabajo de un entrenador es más complicado cuando mejor eres. Hay que reinventarse día a día, leer, profundizar en el juego, crear un modelo, gestionar una plantilla de calidad, pero sobre todo, cada semana juegas uno o dos partidos que son sinónimo de batalla. Ganar o perder es cuestión de detalles y el fútbol es de los jugadores, pero quien controla a estos, tiene la palabra.

Hay muchas formas de entrenar, pero cada día las hay más complejas y en el fútbol moderno, metodología y análisis del rival marcan las pautas. Además, una no existe sin la otra. Un sistema de entrenamientos que no piense en el partido que vas a jugar, no es óptimo porque no estarás preparando al equipo para la batalla.

Con todos estos pensamientos, emergió hace pocos años Guardiola, un entrenador novato y sin experiencia que llegaba a un equipo completo de estrellas. Su primera decisión fue vender a dos de sus grandes activos, Ronaldinho y Deco. En esos planes, también entraba Eto’o, que ese año no tuvo mercado. Ganarlo todo tiene mérito y mucho más de la forma que lo consiguieron pero el mito Guardiola no acaba en las victorias, ni siquiera en su apuesta por el juego bonito. El mito Guardiola empieza cuando acaba un partido.

Encuentro terminado es sinónimo de volver a empezar. Ver el partido en frío, analizar, ver al rival, volver a analizar. Ya sabes quien tienes enfrente, ahora toca plantear el partido. Muchos entrenadores dicen orgullosos que su equipo no juega en función del rival, que hay que ser uno mismo, que no cambiarán nada y que no necesitan conocer al adversario. Muchos lo dirán en serio, otros no tienen más discurso que ese por culpa de la ignorancia. Guardiola es el ejemplo de que hay muchas mentiras con muy buena prensa en el mundo del fútbol. Su equipo domina, sale a tener el balón, a mandar y a imponer su modelo de juego, pero no por eso deja de reinventarse, buscar nuevas fórmulas, no caer en la rutina y dejar de proponer variantes tácticas. Su capacidad de análisis y la facilidad con la que sus jugadores asimilan conceptos habla muy bien de la calidad de los entrenamientos del Barça.

Sobra decirlo, pero no es lo mismo jugar contra el Real Madrid que contra el Atleti y por lo tanto, no puedes jugar igual contra unos que contra otros. No hablamos de cambiar el modelo, hablamos de profundizar en él, buscar las cosas que te llevarán a la victoria en un partido determinado. De manera progresiva, el equipo de Guardiola va evolucionando, un día es 4-3-3, en el siguiente, Messi hace de delantero, ya no hay referencia fija y mejora el juego entre líneas. Si los rivales nos conocen, “oh, sorpresa”, Piqué y Puyol la piden en línea de fondo.

Contra el Copenaghe, malísimo partido, preocupante porque no parece un día puntual, pero admirable una vez más Guardiola que sorprende con un 4-4-2, Mascherano y Busy en el doble pivote, Maxwell e Iniesta en las bandas, Messi y Villa arriba, el equipo presiona más lejos de la portería rival para fabricar espacios para sus delanteros. No siempre sale bien inventar, todos recordamos la actuación de Alves de extremo en el Bernabeu, que duró 45 minutos. Pero Guardiola tiene tantas cosas que hacen grande la profesión que sería injusto no hablar sobre él. Él que siempre protege a sus jugadores, él que siempre mantiene un adecuado nivel de intensidad en los jugadores, él que siempre da la cara y él que siempre piensa antes de actuar, que piensa bien y que cuando él piensa, las cosas cambian.

El éxito no es casualidad, Ibrahimovic no sabe lo que dice, hubo grandes plantillas que no podían más que ganar un título al año. A algunas, las denominaban “galácticas”.

Hay que cosas que sólo la experiencia te da, pero además de ser coherente, hay que ser racional. Se pide a todos los entrenadores que cuando planteen un partido, lo hagan partiendo de cero, al más puro estilo método cartesiano. Analizar al rival, forma de jugar, sistema, puntos débiles, puntos fuertes… a partir de ahí, conocer a tu plantilla, saber que el mejor planteamiento es aquel en el que adaptas de forma natural a tus mejores jugadores y siempre fiel a tu modelo de juego. Pero cuidado, no confundir modelo y sistema. Nada peor que frases como “lo que funciona no lo toco”. Nadie gana siempre, no tocar no es la fórmula mágica, así que, ¿por qué no planteamos cada partido como una batalla independiente (después de previamente haber entrenado muchísimo y siempre acordes a la filosofía de juego de la plantilla) y buscamos la victoria que antes hay que visualizar?

Sinceramente, pienso en aquellos entrenadores que dedican su tiempo a entrenamientos insulsos, que juegan siempre igual y que no se paran a pensar en todo momento cada cosa, por mínima que sea. Señores, pienso luego existo. Pensando empieza todo…

Gracias, Guardiola.

Llega el equipo rossonero en el mejor momento del Real Madrid que arrasa en la Liga BBVA al nivel que lo hacía el Chelsea en el segundo año de Mourinho. Las sensaciones no son las del año pasado, cuando el partido llegaba en un momento similar con un número de puntos parecido pero con un equipo engañoso que pasaba problemas contra Xérez y Tenerife en el Bernabeu y que acaba matando a la contra gracias a la calidad de Cristiano y la definición de Higüain. Esta temporada el equipo es mejor, juega mejor y la construcción del equipo va disparada en el buen camino.

CARACTERÍSTICAS DEL MILAN

Han recuperado la alegría, el entrenador confía en ellos hasta el punto de adquirir él mismo en primera persona protagonismo de cara al clásico europeo. Ganan con problemas, tiran de individualidad y durante muchas fases juegan andando. Tienen lagunas y no tantos recursos como parece pero saben a lo que juegan.

Separar a los equipos por líneas es demasiado simplista, malos defensas pueden formar una buena defensa si el primer implicado en la fase sin balón es el delantero. No es el caso, el equipo juega expuesto, los laterales son desbordables y no marcan diferencias en ataque y el centro de la defensa está ocupado por un brillante pero irregular Silva y un jugador que era y no es como Nesta.

Colectivamente no habrá presión arriba, el equipo defiende bien organizado pero por acumulación y es que no hay otra, esa es su gran arma. Defensa de cuatro dejando libres las bandas, un doble pivote a muy poca distancia, serán tres más tres delanteros de los cuales dos ocuparan bandas en fase defensiva. Repliegue en 4-5-1, descolgando a un delantero que seguramente será Ibrahimovic porque el Madrid obliga a defender cerca de portería y a estar mucho tiempo sin balón. Pato puede hacer daño a Carvahlo, también Robinho, pero jugar sin un killer con capacidad de espaldas a portería puede hacer el partido muy largo. Imposible defender 90 min. y que tu transición sea tan vertiginosa que no tengas el balón ni tres segundos. Jugar con Pato o Robinho de referencias es buscar robo, balón a Pirlo o Ronaldinho y juego al espacio. O finalizan jugada o pierden balón, en ambos casos, no existe la pausa.

EL PAPEL DE RONALDINHO

Increible pero cierto, el Gaucho sigue siendo el “key player” del Milan. Recibe en la banda izquierda, cerrado por el lateral, ya no encara, aguanta el balón y es difícil robarle la cartera cuando su única misión es aguantarla. Su inteligencia es brutal, espera a que el lateral reciba ayudas, el rival bascula y entonces pase al espacio, diagonal de empeine interior, fuera-dentro y el balón a una zona en la que el portero no puede salir ni el defensa despejar con seguridad. Para colmo, Inzaghi y Pato, dos jugadores, uno titular para buscar la espalda de Marcelo. Ahí puede estar el partido.

FASE OFENSIVA

Pocos recursos más tiene el Milán arriba en términos colectivos. Se presupone un 4-3-3, Pirlo, Boateng y Seedorf con Ibra, Pato y Ronaldinho. Andrea en el eje del centro del campo, siempre busca ser la primera salida, muchas veces recibe con demasiado campo por delante y el rival aun replegado. Ha perdido fuerza, no tiene recorrido y el guante ha perdido precisión. Su salvación es Boateng que hace el trabajo sucio, recorrido largo, jugador de resistencia que hace que el cinco por excelencia del Milán sólo tenga que preocuparse por ocupar tácticamente una zona reducida.

La individualidad es marca de la casa aunque ahí es mejor Robinho que Pato. Ellos serán la verticalidad, el pase al espacio, los hombres que tienen que atacar a Carvahlo, jugador sospechoso a pesar del buen rendimiento. En Liga va sobrado, contra equipos top puede sufrir. Cuidado la fase ofensiva, si el Madrid no desactiva el inicio de la jugada, el equipo italiano tiene pausa con Ibra y Ronaldinho. La aguantan, el equipo sale y si repliegas demasiado, balón a Pirlo y de primeras busca al jugador habilidoso, se llame Robinho, se llame Pato. El objetivo es volcar el juego a la izquierda, juntar a los dos ex barcelonistas en una zona, obligar al Madrid a bascular hacia ese lado, buscar iniciar ahí para finalizar en el lado de Marcelo con un jugador de desmarque. En esa tesitura, también Inzaghi entra en los planes como finalizador.

REAL MADRID

El Madrid tiene dos opciones. El año pasado el plan no era malo, fallaba el contenido. Los blancos eran un equipo de treinta minutos brillantes y setenta lamentables, el físico no daba y el equipo se partia. Se buscó ahogar al Milan, ritmo muy alto, presión arriba. Sonaba bien, es lógico si tus mejores armas están delante y el defecto del rival parte de la defensa. Si se juega ahí, un ganador seguro, el Madrid.

En estos partidos, siempre da la sensación de que hay gato encerrado. El Milan adopta el “tú juega, juega, juega, que yo marco”. A secas. Replegarán con paciencia, alinearan a Ibrahimovic y Ronaldinho, se asegurarán el balón en fases muy determinadas y buscaran un ritmo de partido muy lento.

La otra opción es jugar a ser ellos. Lobo con piel de cordero. Partir el equipo, superioridad en zona defensiva, los cuatro defensas y Khedira y Alonso con Ozil haciendo vigilancia a Pirlo. Robar y atacar en inferioridad pero con la sorpresa Marcelo y mucha más calidad. Ronaldo, Higuain, Ozil y Di María se bastan, el objetivo debe ser separar las líneas del Milán, obligar a replegar a los delanteros porque no lo harán. Amplitud en el centro, si Boateng queda con el mediapunta alemán, las bandas están libres, si juega de “Lass”, circulación rápida y dribbling de los extremos cuando el mediocentro quede en zona débil. Aunque muchas veces es contraproducente, no extaría mal crear un contexto individualista porque Pirlo, Seedorf, Nesta o Zambrotta no están para ni para estorbar en el uno contra uno a los cracks del Madrid.

SORPRESAS TÁCTICAS

La primera premisa cuando se pierde podría ser la falta táctica, pero Mourinho no va por ahí, el camino es largo, hay que hacer un equipo que robe sin falta y salga vertical, que domine y no que repliegue. Ya llegará febrero y habrá que buscar otro tipo de victorias. Sin ese recurso, la transición debe tener como objetivo llevar al Milán a salir por banda derecha, cerrando salida con Pirlo y aislando a Ronaldinho. Si Pato, Robinho o Inzaghi son los encargados de iniciar los ataques rossoneros y no de finalizar, el partido está cerrado.

Con esa premisa, no sería una sorpresa iniciar con el plan de Málaga pero a banda cambiada. Arbeloa cierra a Ronaldinho, Khedira en la ayuda y Di María y Ronaldo de extremos en la misma banda, con la ventaja de que el argentino también ayuda a taponar esa zona. Regalas la banda izquierda, no hay problema, los laterales son nulos en fase ofensiva y consigues el objetivo de que el Milan inicie por donde tiene que finalizar y finalice por donde tiene que iniciar.

Es la primera gran partida de ajedrez de un Madrid que se enfrenta a un Milán que resucita a la misma velocidad que vuelve a morir, que no viste sus defectos pero que tiene como gran virtud, atacar el mayor déficit del Madrid. La espalda en el palo izquierdo. La precisión de Ronaldinho y Pirlo sumado al desmarque de Pato o Inzaghi pueden hacer mucho daño. Mañana saldremos de dudas.